El Aloe Vera
Se ha venido demostrando científicamente que el Aloe Vera es una planta medicinal con grandes fines terapéuticos; hidratantes, cicatrizantes y antinflamatorios. Los antiguos egipcios la llamaron la planta de la inmortalidad.
El líquido que se obtiene de las hojas de la planta contiene una gran variedad de sustancias, de las cuales cabe destacar vitaminas A, B, C y E, minerales (calcio, magnesio, hierro, zinc, etc), aminoácidos, enzimas y un alto contenido en polisacáridos. Pero para disfrutar de todo esto, es necesario que desde la recogida de su hoja se le de un trato muy especial. La composición de ciertos productos, varía según el ciclo vegetativo que haya sufrido la planta.
Desde hace algunos años, el Aloe Vera ha sido una planta empleada tanto en la línea de farmacia como en la alta cosmética. Actúa sobre el aparato digestivo, penetrando en el tejido celular. Ayuda a restaurar los niveles de líquidos. Contribuye, también, a la limpieza del intestino absorbiendo los nutrientes que acompañan a los alimentos. Es rico en sustancias con acción cicatrizante, coagulante, hidratante, antialergénica y desinfectante. Permite conservar la piel suave y saludable, ayudando a mantener las células unidas y fomentando la retención de la humedad de la piel.
El gel de aloe obtenido se utiliza en cosmética y dermatología, sobre todo, proporcionando una sensación de hidratación, con acción cicatrizante y antiinflamatoria. No es recomendable usarlo durante el embarazo, la lactancia o la menstruación, ya que puede provocar efectos secundarios.
Fuente: SalutemPass.com

